Hace muchos, muchos años (bueno, igual no tantos, que aún somos jóvenes), en una tierra no muy lejana (digamos que sea León), hicimos un interesante experimento al cual no sabíamos que nombre ponerle, pero que años más tarde descubriríamos que ya tenía uno y era… marryoke.

 

Uno de los miembros de esa pareja de artistas, contrae segundas nupcias (en breve) y vuelve a contar con nosotros (muchas, muchas gracias), y repiten en la dura 😉 pero divertida tarea de cantar en uno de nuestros ahora ya más evolucionados, conocidos y ya con nombre marryokes.

 

Lo vamos a pasar genial, a cantar, a bailar, y a tocar… Yuhuuu!!!

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